En el día Internacional de la Mujer Trabajadora: nuestro homenaje por medio de estas palabras de la compañera Marta Peralta

dia de lamujer 8 de marzo

Muchacha Campesina

…verdadera muchacha no la mentida rosa

del pago o la calandria

 

Doña Soledad

…la carne y la sangre

son propiedad del patrón

 

María Sanabría

…tú sufrida obrera del agua

tus manos van siempre niñas

por tus lívidas mañanas

 

Esta  reflexión parte de la mujer  trabajadora. Por eso evoco esos autores que nunca se olvidaron de ella.

Se aproximan días de saludos, regalos, que nos confortarán. Por un instante, un día, una semana nos sentiremos felices, reconocidas, apreciadas y/o respetadas. En fin, tenidas en cuenta como integrantes de la sociedad.

En marzo de 1911, trabajadoras que reivindicaban jornadas menos extensas a las 16 horas imperantes y el derecho a amamantar en la jornada laboral, quedaron atrapadas en  una fábrica de camisas. 146 de ellas murieron quemadas. El año anterior se había declarado el 8 de marzo como Día Internacional de la Mujer Trabajadora.

Era mano de obra fácilmente reemplazable. Marcadas por la pobreza, la sumisión, el acoso y la explotación.

Determinadas por su rol y por su clase, nos encontramos luchando en igualdad de acción pero no en igualdad de partida.

Todos usamos las mismas herramientas pero las estructuras que contienen a hombres y mujeres aun no son las mismas.-

En razón de una aberrante norma no escrita, la mujer tiene la culpa de ser joven, atractiva, fea, triunfadora contestataria. Si sus logros son reconocidos, no falta una voz que considera la ayuda externa, un padre influyente un hermano o un padrino que se ocupa. El libre ejercicio de su talento no se toma en cuenta.

Si una mujer es violada, asesinada o golpeada. Se busca y rebusca en su conducta. ¿Llamó o no a la policía? ¿Creyó en el otro? ¿Abrió la puerta? ¿Eligió mal?

Puntos de vista de un  imaginario colectivo que recién empieza a despertar de una larga siesta de inconsciencia

Nuestra tarea es visualizar lo invisible. Que de nosotros se hable, en marzo, en julio, o en setiembre.  Siempre.

De las batallas asumidas. De las mujeres que vencido o han sido vencidas.

De las que estuvieron en la reivindicación.

Debemos traer a las menos. A las que están ocultas en el juego voraz del gato y el ratón.

La  mujer que se levanta aun oscura la madrugada y temerosa sale a esperar en la parada, con miedo, el ómnibus  que la llevará a su trabajo.

La mujer pobre, la obrera, la indígena, la negra, la maestra, la doméstica.

La mujer que desde el ninguneo construye la paz en la sociedad que sabe que no es posible dejar de lado a nadie.

Y sí tenemos coraje, si que hemos tenido coraje las reglas del  juego nunca nos favorecieron.

Hemos asumido culpas que debieron ser compartidas. Soledades en las que quedamos después de opciones diferentes.

Contaba mi madre:

-Cuando le pedí a tu abuelo para ir al liceo, me contestó.- “Vaya a la cocina, su madre la precisa allí”.

De allí venimos. Allí no volveremos.

Por todas las doña Soledad, las Marías, las Elenas y Nibias, Por los hermanos, los hijos, los compañeros que como nosotros construyen en el día a día una sociedad más justa e igualitaria, con todos y para todos.

¡¡¡SALÚ COMPAÑERAS Y COMPAÑEROS!!!

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *